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Fecha: 20110324

Título: El profeta Jeremias anticipa la pasion de Cristo

Original en audio: 4 min. 33 seg.

Jeremías el profeta anticipa de muchas maneras la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo; fue traicionado, fue torturado, tuvo que pasar por lo que podríamos llamar la muerte de su pueblo porque eso fue el destierro. Tuvo que ir hacia Egipto, era como hundirse en el infierno de la idolatría.

Hay muchos parecidos, muchos paralelos, encontramos en el capítulo 17 de Jeremías uno de sus típicos lamentos, pero hay que tener en cuenta, que si Jeremías se queja, si expresa su dolor, no es como el dolor de un niño mimado que no logra que le compren el último caramelo.

En el dolor de Jeremías, está el dolor de la raza humana. En el dolor de Jeremías, está si lo pensamos bien, la tragedia misma de nuestro pecado y de nuestra manera de obrar frente a Dios y frente a los demás. Que deberían funcionar muy bien, no funcionan.

Estamos hablando de la honestidad que esperaríamos en el funcionario público, en el médico, en el profesor, incluso en el sacerdote; cuando revisamos por qué las cosas no funcionan, encontramos que las fallas, mas que técnicas, son fallas humanas y cuando hablamos de fallas humanas, hablamos ante todo del corazón humano que está tan enfermo; enfermo de egoísmo, enfermo de arrogancia, enfermo de resentimiento.

Nada más falso y enfermo que el corazón, quién lo entendiera? Dice Jeremías; él mismo da la respuesta: solo Dios puede penetrar en ese corazón enfermo, puede iluminarlo, puede llegar a sanarlo.

En el capítulo 16 de San Lucas encontramos la conocida parábola que compara a un rico que banqueteaba mucho, eso es lo que significa la palabra epulón, no es un nombre propio. El rico que se daba gran vida pero con una dureza y con una indiferencia total hacia sus hermanos; y este rico que vive encerrado en su prisión de placeres y de lujos, no se da cuenta de cómo lleva ya la muerte adentro.

Es decir, el infierno no es un castigo que sobreviene por una voluntad caprichosa de Dios que quiere arrojar a ciertas personas a un lado del fuego, más bien el infierno es la elección que muchas veces uno va haciendo cuando se encierra en ese egoísmo; eso es preparar la muerte, eso es llenarse de la muerte por dentro. Cuando llega entonces el final de la vida sobre esta tierra, si lo único que uno tiene adentro es muerte, pues eso es lo que experimentará por toda la eternidad.

Que Dios nuestro Padre a través de estas palabras tan duras nos ayude a comprender lo que está en juego, que nuestros oídos se abran finalmente y al detectar que nuestro corazón necesita conversión, que sea ésta la época para darle ese corazón a Dios, para que si es preciso, lo rompa y lo haga de nuevo.

Estuvo contigo Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

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